Las pautas de consumo en el mundo adolescente y juvenil han sufrido una serie de cambios durante los últimos tiempos, y además, se han ido configurando unas características peculiares, propias de este grupo de edad, alejadas del modelo adulto y tradicional de consumo.
Así podemos destacar como características principales de este grupo de edad en su relación con la adicción alcohólica:
Búsqueda de nuevos motivos para el consumo, destacando sobre todo la afectación en la esfera psicoactiva de la personalidad. Evasión de lo cotidiano, conseguida mediante la embriaguez, bebiéndose más alcohol y de más graduación.
Concentración de los períodos de bebida durante el fin de semana o períodos festivos, con incremento de "borracheras", y lo que ello conlleva como alteraciones del orden público o accidentes de tráfico.
Progresivo descenso de la edad de inicio de consumo de bebidas alcohólicas, que según algunos estudios, se localiza sobre los 12 años, aunque es en torno a los 16 años donde se produce una modificación de las pautas de consumo.
La cerveza (entre semana) y las bebidas de alta graduación "combinados" (los fines de semana) encabezan el ránking de bebidas preferidas entre los jóvenes.
En el entorno adolescente y juvenil el consumo de alcohol se suele producir fuera de casa y en espacios donde se producen las relaciones sociales de los jóvenes. Así mientras el consumo se produce en lugares donde hay relaciones entre iguales, hay una ausencia de consumo en el contexto familiar.
Las creencias predominantes sobre el alcohol siguen destacando sus "efectos positivos" como hemos visto anteriormente, dejando los aspectos negativos "para los demás"("eso no me pasará a mí").
Al analizar los efectos producidos por el consumo de alcohol es probable que el joven elija la estimulación agradable, cierta e instantánea proporcionada por el mismo. De este modo se construyen pensamientos propios ("no todos los que beben alcohol tendrán una dependencia física o psicológica" "no todos tienen accidentes de coche", "el alcohol afecta a los otros, que no controlan, pero no a mí"...) que contribuyen a reforzar los efectos o ideas positivas.
miércoles, 7 de noviembre de 2007
Cuanto y cómo consumen alcohol los jóvenes
Etiquetas: alcoholismo, consumo
El consumo de alcohol en los jóvenes
¿Por qué consumen?
La creencia más compartida entre los diferentes grupos de adolescentes y jóvenes, tiene que ver con la asociación, según su opinión, entre el consumo de alcohol y las "consecuencias positivas" que este proporciona. Entre estas destacan, según ellos indican, una potenciación de la actividad psico-física ( alegría, euforia, superación de la timidez y retraimiento, mejoría del estado de ánimo, etc.), posibilidad de diversión e integración dentro del grupo de amigos donde la mayoría consumen.
En la medida que el alcohol proporciona a los jóvenes una serie de efectos o consecuencias positivas, y el joven los interpreta como un beneficio, dichos efectos se convierten en motivos de consumo. La juventud, como regla general, no asocia el consumo de alcohol con los problemas que de él pueden derivarse, ellos esperan del alcohol cambios positivos globales (facilitador de expresividad emocional, desinhibidor y potenciador de las relaciones sociales, etc.), y a la vez no creen que dicha sustancia tenga consecuencias negativas, influyendo considerablemente en un mayor consumo durante el fin de semana, donde las relaciones interpersonales se intensifican. Por eso anticipar los "efectos positivos" y no las verdaderas consecuencias negativas, conlleva a que se produzca un mayor consumo social.
Esta consideración positiva hacia el alcohol, hace que se considere al mismo como una droga socialmente aceptada y de amplia difusión, lo que hace que los adolescentes, en un amplio porcentaje, no valoren el alcohol como una droga y no consideren su consumo como puerta de entrada hacia la adicción a otras drogas, sin embargo hay varios estudios que demuestran todo lo contrario y según los cuales es muy poco frecuente el uso de cocaína o heroína, sin haber consumido anteriormente tabaco, alcohol o cannabis.
En resumen, los motivos principales que el mundo adolescente o juvenil usa para explicar el consumo de bebidas alcohólicas son:
Es un modo de "ponerse alegre", "alcanzar el punto".
Forma de búsqueda de afiliación, con imitación de conductas, con consumo que a veces se impone desde el propio grupo de amigos en el que se participa.
Presión social, a veces producida desde la publicidad.
Desinhibición, superación de la vergüenza.
El consumo actuaría como un modelo de imitación y expresividad de la edad adulta.
Alcohol y jóvenes
En la actualidad asistimos a una creciente demanda de información sobre los patrones de consumo de alcohol en nuestra sociedad, por la problemática social y personal que plantea. Dentro de estos patrones adquieren una mayor importancia los asociados a las pautas de consumo de la adolescencia y juventud, que va aumentando, tanto en número de bebidas adquiridas, como en el de su graduación alcohólica.
La accesibilidad de los jóvenes a las bebidas alcohólicas es cada vez mayor, a pesar de las prohibiciones impuestas de su venta a menores. La edad media de inicio en el consumo de alcohol entre los escolares, según los datos de la Encuesta sobre Drogas a la Población Escolar 1998 (Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas), es de 13.6 años, y la edad media de inicio de consumo semanal se sitúa en los 14.9 años, según esta fuente las chicas registran mayor prevalencia de consumo de alcohol, aunque en cantidades menores. El 84.2% de los escolares ha consumido alcohol en alguna ocasión y el 43.9% consume al menos una vez a la semana. En cuanto a los episodios de embriaguez el 41% de los escolares se han emborrachado en alguna ocasión y el 23.6% en el último mes.
Un 80% de las muertes registradas entre adolescentes se deben a causas violentas y dentro de ellas las relacionadas con drogas o alcohol representan el 50%, existiendo un mayor porcentaje de suicidios en los adictos a estas sustancias. Además, se consideran los factores familiares de gran importancia en el inicio y curso clínico de la adicción al alcohol y otras drogas, ya que hasta un tercio de los niños tienen su primera oferta de consumo de bebida alcohólica dentro del ambiente familiar, por lo que la implicación de la familia tiene gran importancia en todo programa terapéutico.
Etiquetas: adolescentes, bebidas alcohólicas
¿Qué es el síndrome fetal del alcohol?
Es un grupo de defectos encontrados en el nacimiento. Los defectos son físicos y mentales, resultado del consumo de alcohol durante el embarazo. Como lo nombramos anteriormente, estos defectos incluyen retraso mental, deficiencias en el crecimiento, malfuncionamiento del sistema nervioso, anomalías en el cráneo y desajustes en el comportamiento.
Según la Organización Mundial de la Salud, cada año 12.000 bebés en el mundo nacen con el síndrome fetal del alcohol. Algunos síntomas no pueden ser obvios hasta que el niño cumple una edad entre tres y cuatro años.
En palabras coloquiales, el síndrome puede ser descrito como un "guayabo permanente" para el bebé, en el que su crecimiento es tardío, la capacidad intelectual está menguada y tienen mayores probabilidades de fallecer durante su infancia.
¿Existen programas de apoyo?
Los programas de apoyo son bastante escasos, las organizaciones que se encuentran vinculadas son en mayor parte, generadoras de información ante el problema. La Organización Mundial de la Salud realiza estudios en donde se diagnostican los efectos del alcohol en los embriones durante el embarazo. De igual forma la Organización Sobre el Síndrome Fetal de Alcohol presta apoyo académico para la prevención del consumo de licor en las mujeres embarazadas.
Sin embargo no existe alguna organización mundial de alcoholismo, que preste apoyo internacional, la mayoría de entes son locales y en varios países no existen.
Un solo trago, ¿hace daño?
Muchas personas creen que el simple hecho de tomar una copa de vino en el almuerzo o en la cena, pueda perjudicar de alguna manera al embrión. Según los expertos, los organismos de cada persona son distintos y reaccionan de manera diferente ante el alcohol. Algunas mujeres pueden -y de hecho lo hacen- para combatir el stress del embarazo, para relajarse o en ocasiones especiales.
En este punto, los expertos indican que importan la historia genética de la madre y su comportamiento frente al alcohol antes de quedar encinta. Así, mujeres con antecedentes familiares de alcoholismo y una historia personal de excesos, generalmente está expuesta en mayor medida a causar daño al feto, siempre y cuando consuma alcohol.
La solución: Educación
La solución no está en dejar de consumir alcohol cuando hay un conocimiento del riesgo. Muchas veces el daño ya está provocado y no hay manera de corregirlo. Algunos ginecólogos recomiendan pequeñas dosis de alcohol en mujeres embarazadas como algo beneficioso. Ello, se sostiene actualmente, no resulta prudente, ya que algunos organismos son diferentes de otros y no responden de igual manera a estímulos como el licor.
Según la Organización Sobre el Síndrome Fetal de Alcohol, un 20 por ciento de los nacimientos con defectos congénitos son por causa del consumo de licor.
De esta forma, los factores que rodean el entorno de la mujer, pueden servir como apoyo para que esto no suceda. El apoyo familiar, la compañía, un ambiente de armonía y la colaboración de quienes se encuentren cerca de la mujer en el desarrollo de su embarazo, son un requisito fundamental para evitar el riesgo de consumir alcohol. De la misma forma, la planificación de los embarazos puede contribuir a conseguir que en las primeras semanas de gestación no exista consumo de alcohol.